¿Se está comunicando con respeto en el lugar de trabajo? Por Iliana Berezovsky, LMFT

¿Se está comunicando con respeto en el lugar de trabajo? Por Iliana Berezovsky, LMFT

No podemos dejar de comunicarnos. Digan lo que digan (o no digan), lo que hacemos o no, lo que nuestro lenguaje corporal muestra o no muestra, constantemente estamos transmitiendo mensajes. Por eso, hay que poner se a pensar: ¿Cuál es la mejor manera de enviar los mensajes que queremos proyectar en el lugar de trabajo?

Por Iliana Berezovsky, LMFT
Contacta a nuestra experta

No es ningún secreto que cuando las personas se sienten apreciadas y respetadas en el lugar trabajo están más dispuestos a cooperar, tienden a tener más iniciativa y a ser más agradables. Sin embargo, es posible respetar o apreciar a un jefe, un compañero de trabajo o un empleado pero no saber cómo comunicarles tal respeto. Esto puede resultar en malos entendidos y que las personas puedan sentirse ofendidas.

¿Qué maneras de comunicar respeto pueden ser eficaces?

Aquí presentamos algunas sugerencias:

Ser un buen oyente. Escuchar, escuchar y ¡escuchar más! ¡Mostrar interés! Cuando alguien le está hablando a usted, deje su teléfono, no vea el ordenador y mírelo directamente a los ojos. Póngase en su lugar y trate de entender lo que él o ella siente y lo que necesita de usted.

Preste atención a su lenguaje corporal. La investigación sugiere que lenguaje corporal constituye un 80 por ciento de todas las comunicaciones. Pero a menudo no somos conscientes de los mensajes que está enviando nuestro cuerpo. Como resultado, podríamos mostrarmos como negativos, defensivos u hostiles sin darnos cuenta ni pretenderlo. Por ejemplo, hacer sobresalir la cara, la mandíbula o el pecho, cruzar los brazos, piernas o tobillos, señalar o golpear pueden revelar cólera y hostilidad. En mensajes de texto, acusar o hablar de alguien envía un mensaje de no cuidar lo que el otro está diciendo. Para demostrar interés y amistad, debe hacerse contacto con los ojos, relajarse, inclinarse, sonreír y tornar la cabeza.

El tono de voz y escoger las palabras. Hay que tener en cuenta el volumen de su voz, la emoción que se transporta y cómo enfatizar sus palabras. ¡Pensar antes de hablar! Ser extremadamente cuidadoso para no subestimar, no culpar, no usar el sarcasmo y no gritar. Hablar en un tono agradable de voz, enuncie con mucho tacto y palabras respetuosas. Que la gente alrededor de usted se sienta cómoda y aceptada.

Mirar a la gente de forma positiva. Es una tendencia de la naturaleza humana el notar lo negativo. Tal vez debido a un instinto de supervivencia, nuestros cerebros registran los eventos negativos más fácilmente que los positivos. Lamentablemente, lo negativo supera a lo positivo. Si encontramos a alguien que tiene una cara amargada, lo más probable es que se pensará que es una persona amargada e intentaremos permanecer lejos, en lugar de pensar que tal vez ella no se siente bien en ese momento y puede ser que necesite una mano. Así que hace falta hacer un esfuerzo consciente para enfocarse en lo positivo. Mire a la gente en una manera positiva y deles el beneficio de la duda.

Expresar reconocimiento y gratitud. Nada es más reconfortante que una palabra amable que expresa aceptación, reconocimiento y agradecimiento.

Recuerde que haga lo que haga afecta a otros y lo que ellos hacen también le afecta a usted. Por ello hay que comunicarse de una manera que haga a la gente sentirse bien cuando están a su alrededor. Hágalos sentir valorados y conectados, y observará cómo los beneficios de actuar así se reflejarán en su lugar de trabajo.